EuroVelo8, el turismo sostenible que conecta con el Mediterráneo

La ruta muestra la mejor forma de ser un buen cicloturista “parándose a reflexionar sobre nuestra huella tanto ecológica como económica”

Empezamos nuestro viaje de “buen cicloturista con alforjas” conociendo nuestra ruta para que así la experiencia sea plena tanto física como mentalmente, y alcancemos nuestro nirvana particular que se llama Mediterráneo.

La ruta mediterránea de cicloturismo EuroVelo8 recorre el arco mediterráneo europeo. Pertenece al itinerario de nuestra civilización y simboliza nuestras propias andanzas humanas y culturales. Como escribe Antonio Manuel Rodríguez: “El Mediterráneo en árabe significa el mar blanco de en medio, y es mar blanco porque todas las casas de sus orillas son blancas. El Mediterráneo ha sido la cuna de la civilización europea hasta que se decide el exterminio del distinto. Hasta entonces, tan europeo es quien es de Alejandría como el que es de Jerez, el que es de Jerusalén como el que es de Atenas, de Roma o de Tánger”.

Del mar Mediterráneo venimos y a ese mar hay que volver, y qué mejor manera que siendo un buen cicloturista. Un turismo sostenible que nos reconecta con la mediterraneidad.

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Ilustración de Vicenzo del Vecchio del libro Terráneo

El arco mediterréneo europeo

Desde Gadir (Cádiz), la ciudad más antigua de Europa, hasta Atenas (Grecia), donde quizás ha surgido todo, la ruta EuroVelo8 discurre por tres penínsulas que como un tridente bañan el norte del Mediterráneo y conforman el sur de Europa.

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Mapa del mundo por Anaximandro (s. VI a. C.)

Desde las columnas de Hércules, pedaleamos hacia el levante por el borde de ese Mediterráneo que es como una gran esponja enorme que absorbe todo el saber y conocimiento. Pasamos por Cartago, Tarraco y Ampurias. Ese hilo conductor que es la costa mediterránea nos lleva siguiendo las trazas de vía Julia Augusta a la Camarga, el delta del Ródano, la Provenza, el golfo de León y la costa Azul para conectar con la segunda península, la Itálica o Apenina.

La ruta mediterránea de cicloturismo recorta o ataja por Piamonte, Lombardía y, siguiendo el valle del Po, llega a la laguna de Venecia. A continuación recorre Trieste y el belvedere más al norte del arco mediterráneo y latino. En este lugar fijan algunos el límite oriental de la latinidad, el extremo sur de lo germano y el extremo occidente del mundo eslavo.

Y así navegando por el borde del mar más terrenal llegamos a la tercera península que, al igual que la ibérica no pertenece por completo al Mediterráneo: la península Balcánica. Seguiremos por el litoral esloveno y croata, la Dalmacia, la costa de Bosnia Herzegovina, Montenegro, Albania y Grecia, donde redescubrimos el Mediterráneo, que es igual al principio y al final de la ruta. Los que seguramente hayamos cambiado somos nosotros.

Finalmente podemos subir nuestra bici con alforjas en un barco con destino a Chipre para completar la EuroVelo8 y terminar de conocer nuestro Mediterráneo y sus pueblos. Y como en el viaje de Ulises, sentirnos al final de los 6.560 kms como Hércules en su undécimo trabajo.

El buen cicloturista

Independientemente de que seamos cicloturistas con experiencia, eventuales, casuales, habituales o incluso residentes que ocasionalmente cogemos la bicicleta para pasear, todos somos como granos de arena de esas playas del Mediterráneo al que nos acercamos para conocerlo y disfrutarlo. Granos de arena que conforman la ciclosenda de nuestra etapa diaria que puede llevar a ser una experiencia inolvidable, y que puede acariciar nuestra piel con una suave brisa, o hacer imposible el disfrute del litoral y que pedaleemos adentrándonos al interior, en días de levante o poniente fuerte, junto a los bosques de galería de los arroyos de nutren nuestro mare nostrum.

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Ruta EroVelo8 a su paso por Almería, con el mar Mediterráneo como protagonista.

Ser un buen cicloturista es entender que podemos ser brisa o vendaval, como dice David Monge (guía del Cabo de Gata). Es tomarse el viajar con calma. Es pararse a reflexionar sobre nuestra huella, tanto ecológica como económica. Es un pequeño gesto, que invita a otros a seguir el buen ejemplo, es acercarse a su paisanaje y conocerlo, es gastar nuestro dinero, sea poco o mucho, con criterios de sostenibilidad, es elegir la bicicleta con alforjas para movernos y es también elegir a qué ritmo lo hacemos, y en qué empleamos nuestro tiempo a lo largo de la ruta mediterránea de EuroVelo8. Ser un buen cicloturista es bajarse de la bicicleta a observar lo que nos rodea, en cada lugar conspicuo, en cada torre vigía, en cada pueblo y escuchar al Mediterráneo antes de ponernos los auriculares, antes de pensar en la llegada, que será como el final de un buen libro que no queremos que se acabe aunque haya pasajes duros que nos cueste pasar. En definitiva, es ser consciente de que como cicloturistas tenemos toda la capacidad y la responsabilidad para cambiar y mejorar nuestro destino de vacaciones, y el Mediterráneo necesita de muchos buenos turistas y que nos volvamos a sentir mediterráneos.

En definitiva, la ruta mediterránea de cicloturismo EuroVelo8 pretende generar sensaciones mediterráneas a través de un viaje y de “un ejercicio físico pleno cercano a la meditación”, como escribe Andres Martín (maestro de mindfulness). Y así, realizar un turismo sostenible, desestacionalizado, no artificial y muy enriquecedor, desde Cádiz a Atenas.

 

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